Amante de la fotografía, soy miembro de la “Asociación Fotográfica Cordobesa” (Afoco), compartiendo esa afición con la pasión por la historia, siendo en ese sentido miembro fundador de la Asociación “Arte, Arqueología e Historia de Córdoba”.
A través de Afoco he tenido oportunidad de llevar a feliz término una exposición individual titulada “El silencio y la luz. La Mezquita de Córdoba”, en la que quise ofrecer una visión personal de algunos de los rincones de este templo por los que siento especial predilección.
Posteriormente, en 2022 realicé una exposición individual en Argentina, en la provincia de Buenos Aires, en la Galería de Fotografía Permanente e Internacional de la Cámara de Comercio e Industria de Bolívar. La muestra fue comisariada por Felipe Martínez Pérez y se organizó a través de Fotocommunity, galería virtual de la que fueron seleccionadas las imágenes que se integraron en la muestra.
También a través de Afoco he realizado una nueva exposición individual que llevó por título “Paisajes con figuras” y se expuso en Octubre/Diciembre de 2024. La muestra surgía de mi interés por la fotografía “de calle”, de modo que a través de mis imágenes brindaba escenas de paisajes esencialmente urbanos en los que siempre estaba presente alguna presencia humana a través de la cual el paisaje adquiría vida propia.
Soy también miembro de la “Asociación Charlas Fotográficas de Córdoba”, habiendo brindado algunas de mis fotografías para diversas muestras celebradas en centros expositivos municipales, Facultad de Filosofía y Letras, museos de Córdoba, etc.
Debo destacar que algunas de mis imágenes han participado en dos muestras vinculadas con la Bienal de Fotografía de Córdoba en su edición de 2021. Se trata de las exposiciones “Diálogos – 40 años de fotografía en Córdoba” (Sala Vimcorsa) y “Córdoba Siglo XXI” (Plaza de las Tendillas). Igualmente, otra de mis obras ha participado en la Bienal de Fotografía de Córdoba, en su edición de 2025, integrada en la exposición “Miscelánea”, de la “Asociación Charlas Fotográficas”, que se llevó a cabo en el Centro Cívico Municipal Norte de la ciudad.
Es de mencionar, también, que soy miembro del Colectivo “Sensibilidad Cofrade”, que viene manifestando especial interés en documentar fotográficamente la Semana Santa cordobesa, y que en los últimos tiempos, a mi afición por la fotografía he unido el diseño y la edición de imágenes a través de sistemas de Inteligencia Artificial.
ENLACES

Fotocommunity
Fotocommunity Córdoba

Flickr
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antiqva@yahoo.es
PROYECTOS
VIDA EN LAS CALLES DE CÓRDOBA
Me siento muy atraído por la fotografía de calle en la medida en que es una disciplina que captura momentos espontáneos de la vida cotidiana, de modo que la intención del fotógrafo es captar escenas reales que ocurren en espacios públicos, intentando documentar emociones, gestos y situaciones especiales.
Este tipo de fotografía refleja la diversidad cultural y social de una ciudad y es frecuente que muchas de las imágenes nos cuenten historias sin necesidad de palabras, lo que ayuda a desarrollar la observación y la creatividad del fotógrafo.
Sintetizando, pienso que la fotografía de calle es una manifestación artística que puede conectar la realidad de la vida, en cada momento, con la expresión visual de esa vida.
















EL SILENCIO Y LA LUZ – LA MEZQUITA DE CÓRDOBA
Las imágenes que se integran en este proyecto fueron expuestas en una muestra individual que se celebró en la sede de la Asociación Fotográfica Cordobesa (Afoco) en los meses de octubre y noviembre de 2018.
La Mezquita de Córdoba es un espacio sagrado pleno de magia al que no dudo en acercarme una y otra vez, de modo que las imágenes que se integran en este proyecto no están hechas en un solo día sino a lo largo de varios años. Cuando recorría su sala de oración buscaba unas veces la luminosidad que aportan los meses de verano, cuando los rayos que se filtran inundan de una luz tamizada este espacio. Otras veces, las imágenes habrán sido hechas a primera hora de la mañana en invierno, cuando todo en el templo es oscuridad y silencio. Casi podría afirmar que para quienes trabajamos con la luz no hay una sola mezquita, sino muchas. A veces también he recorrido este espacio mágico buscando rincones más íntimos, más de detalle, en los que el visitante no es infrecuente que se tope con la huella de lo romano o lo cristiano.
La Mezquita andalusí, ya que la Catedral cristiana requeriría por sí sola de otro proyecto, se trata de un conjunto que nos manifiesta una belleza sorprendente. En ella, las dovelas de los arcos combinan la piedra y los ladrillos de color rojo, y el oratorio se constituye en un hermoso bosque de columnas en el que se produce una concentración de arcadas superpuestas que se prolonga hasta más allá de donde alcanza la mirada. Quien pasea por el templo cordobés no puede sino sentir que está contemplando un milagro de la arquitectura.
Cuando esa persona llega ante el Mihrab, el espacio más sagrado, pronto repara en que allí, en su interior, nada hay salvo el vacío, ya que en palabras de Antonio Muñoz Molina: “Sólo el vacío y el silencio permiten sugerir la presencia de lo que no puede ser representado”. El vacío, el silencio “y la luz”, añadiría yo. Esa luz tan especial que impregna a nuestra Mezquita, sobre todo a ciertas horas del día. Caminando por sus salas estamos frente al Reino de la pura extensión vacía, ante unos ámbitos despojados de todo lo que no sea número y desnuda horizontalidad. Se manifiesta ante nosotros todo un mundo de silencio y de luz, de simbolismo místico andalusí, que se trasluce en un sentimiento de prodigio que es lo que uno hubiera querido reflejar en estas fotografías que ahora os presento.















